Al menos 2.600 años de ausencia… y lo que eso supone
Hubo un tiempo en el que la dimensión espiritual tenía un lugar concreto en la Tierra.
El Arca de la Alianza descansaba en el interior del Templo de Jerusalén, en un lugar totalmente cerrado, al que no penetraba ninguna luz. Allí, según todo lo que cuenta la tradición, lo sobrenatural se manifestaba de forma real y verificable, actuando sobre la materia.
Con la desaparición del Arca, esto cesó. Desde entonces, han transcurrido unos 2.600 años —o incluso más, si desapareció antes de la destrucción del Primer Templo— sin que nada haya venido a sustituirla. Hace al menos veintiséis siglos que la humanidad vive sin ningún lugar en la Tierra donde la dimensión espiritual entre en contacto con la materia de esta manera.
Toda la historia humana que conocemos —imperios, ciencias, revoluciones, guerras mundiales, era industrial, era digital— se ha desarrollado íntegramente en medio de ese vacío.